Como el agua reconoce los destellos de una vida

 


Pido piedad.. Por favor dadme

savia nueva para el último suspiro.

Pues en el silencio 

- donde se buscaba la belleza - 

allá en lo más alto o acaso 

en lo más bajo,

 no hay más que tinieblas.


Y no fueron tan espesas ellas 

como lo pudieron ser de ligeros los

 pequeños detalles que nos unían.


¿Quién eres? me preguntas para nada,

 pues tus cumbres altas

ya no son los árboles 

que nos movían eternos.


Perdóname si te lo prometí

y no se cumple…

Más algún día juntos sabremos discernir,

quienes fuimos, como el agua 

 reconoce los destellos de una vida.


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